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el mirador

¿Cómo somos? Una breve reflexión sobre la educación.

Emilio Roger Ciurana

Emilio Roger Ciurana

Profesor de la Universidad de Valladolid. Co-autor del libro "Educar en la era planetaria" y de artículos epistemología de los procesos complejos aplicados a la comunicación intercultural y a la educación para la diversidad. Blog: emiliorogerciurana.com

cerebro

¿Somos como nos definimos? ¿Somos como creemos que somos? Sin duda alguna se trata de cuestiones muy metafísicas y sin respuesta clara. ¿Por qué no lo planteamos de otro modo? ¿Por qué en lugar de intentar definirnos no tratamos de pensarnos en nuestras acciones? Quizás haciendo un ejercicio de auto-observación y de auto-reflexión sobre cómo actuamos lleguemos a conocer algo interesante: la estructura de pensamiento a partir de la cual nos relacionamos con el ambiente que nos envuelve, del que formamos parte y que contribuimos a crear.

Quizás podamos comprender que tanta unidimensionalización y reduccionismo a la hora de interactuar con el mundo (a todos los niveles), tanta solidificación identitaria, tanto maniqueísmo y desprecio por el otro y lo otro se deba a una educación que privilegia más la capacidad de obedecer que la capacidad de generar sentidos diversos en una sociedad compleja en la que, no existiendo verdades absolutas, sí puede existir vía educación, la capacidad de diálogo abierto, respeto e igualdad. No es posible el diálogo si no es un diálogo entre iguales.

Necesitamos, por lo tanto, educar el modo como pensamos. Se trata, según nuestra opinión, de situar en la base una estructura de pensamiento que ayude a vivir en un mundo en el que el sentido de la diversidad, la incertidumbre y la libertad de creación solo se pueden gestionar teniendo sentido de la dialógica: ser capaces de pensar y convivir en un mismo espacio/tiempo con aquello que es acorde con nosotros y con aquello que no lo es o no lo es tanto. Dicho de otro modo: el otro diverso quizás tenga también algo que enseñarnos. Tener sentido de la dialógica es tener la capacidad mental de incorporar lo diverso en nuestra identidad, que es una identidad dinámica y abierta.

Nuestro modo cotidiano de actuar y el trato que nos damos en el espacio público, si somos capaces de observarlo con objetividad, nos puede dar la dimensión de nuestra estructura mental. Nuestra ética es inseparable de nuestra estructura de pensamiento. Y no vale el "dime cómo piensas y te diré cómo eres", se trata de algo más interesante y quizás más fiable, al menos más pertinente, "obsérvate en tu actuar y podrás deducir cómo piensas".

En sociedades tan complejas como las nuestras, sociedades en las que existe tanta diversidad, no tiene ninguna pertinencia toda acción generada por un modo de pensar que haga de lo sólido su emblema y oculte la diversidad y la creatividad.