Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda

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DIAPIRO DE AÑANA   -   Biotopos protegidos

Medio Biótico

Medio Biótico

Fauna

El Valle Salado constituye un importante reservorio de invertebrados con un listado cercano a los 84 taxones conocidos (61 de ellos a nivel de especie) entre los que se encuentra un gran número de especies especializadas, halófilas exclusivas. Esta riqueza es similar a otros complejos de ambientes halófilos continentales peninsulares como Pétrola, Salobralejo o Pinilla.

La fauna más sobresaliente la constituyen los crustáceos Artemia parthenogenetica y Cletocamptus sp., el rotífero Hexarthra sp. y los coleópteros que habitan en la salmuera: Nebrioporus baeticus y Ochthebius delgadoi, endemismos ibéricos exclusivos; Ochthebius notabilis y Ochthebius tacapasensis subsp. baeticus, endemismos iberoafricanos que puede que encuentren aquí su límite septentrional de distribución; así como Enochrus falcarius, una disyunción mediterránea. Seguramente, Nebrioporus baeticus en ambientes salinos lóticos y Ochthebius notabilis en pozos y cubetas salinas son las especies con mayor valor indicador del grado de naturalidad de los ambientes salinos de Añana.

El crustáceo Artemia parthenogenetica es una de las dos especies de Artemia autóctonas de la Península ibérica y se caracteriza por presentar poblaciones con variada ploidía (generalmente diploides y tetraploides) La población de Artemia parthenogenetica de Añana presenta la forma tetraploide y constituye el núcleo más septentrional de distribución peninsular una vez desaparecidas otras zonas salineras del interior, lo que confiere al Valle Salado unas características idóneas para la conservación de la biodiversidad de este género.

La salinidad condiciona la distribución y abundancia de estas especies invertebradas. Cabe diferenciar varios hábitats acuáticos: por un lado la salmuera y el río Salado, y por otro el río dulce y pozos dulceacuícolas.

En ambientes hipersalinos (>200 g/l) sólo aparecen Artemia parthenogenetica y Ochthebius notabilis, que son las únicas que, lógicamente, pueden ser consideradas halobiantes. Un descenso de concentración (100-200 g/l) permite la aparición de Nebrioporus baeticus, coleóptero ditíscido que también aparece en condiciones de baja salinidad. Entre 30-100 g/l son muy abundantes los coleópteros Ochthebius delgadoi, Nebrioporus baeticus, Berosus hispanicus, el heteróptero Sigara selecta, el díptero Ephydra sp. y larvas de culícidos. En menor medida aparecen los coleópteros Enochrus politus, Ochthebius tacapasensis baeticus y el heteróptero Notonecta viridis. En realidad, sólo 8 especies del complejo de Añana pueden considerarse halófilas.

En pozos con cantidad de microalgas en suspensión se han encontrado ostrácodos: Cletocamptus sp. habita en pozos de escasa salinidad donde sólo convive con culícidos, y el rotífero Hexarthra sp. aparece en la superficie de pozos con gran estratificación salina (menos de 40 g/l).

El río Salado es escaso en especies, siendo abundantes los anfipodos Echinogammarus longisetosus y las larvas de quironómidos.

Como representación de la fauna invertebrada propia de medios dulceacuícolas, en los pozos viven heterópteros como Naucoris maculatus, Notonecta maculata y Plea minutissima, así como cladóceros, larvas de efemerópteros y chaobóridos e hidracáridos. También están presentes coleópteros de amplia distribución paleártica. En el río Muera cabe reseñar gran cantidad del hidróbido Potamopyrgus antipodarum, especie invasora.

Cabe también destacar los tapetes microbianos y biofilms existentes en el arroyo de La Muera. Esta comunidad aún no estaba bien conocida ni descrita, si bien una primera aproximación a estas comunidades se realizó en un trabajo de investigación para obtener el Diploma de Estudios Avanzados por Sánchez (2005). En él se describían varios tipos de tapetes de sumo interés. La manifestación de estos tapetes puede visualizarse fácilmente por coloraciones diversas en el sustrato fluvial.  El tapete más interesante es el situado en la cascada que el manantial más dulce del Pico provoca en su salta al arroyo de la Muera. Los informes de seguimiento sobre las obras de restauración del Valle Salado han señalado la existencia de diversos impactos sobre estas comunidades bacterianas tan singulares.

Flora y Vegetación

En la actualidad la superficie ocupada por formaciones boscosas supone algo menos de la mitad del ámbito. Dentro de las formaciones boscosas destacan por su amplitud los pinares de pino silvestre (Pinus sylvestris). Localizados principalmente en las cotas más elevadas del este del diapiro, ocupan aproximadamente la mitad de la superficie arbolada. La mayor parte de estos pinares poseen un carácter espontáneo y en algunos casos muestran un aceptable estado de conservación, con zonas de notable madurez e irregularidad de la masa. Sólo en determinadas parcelas esta especie ha sido plantada. En ocasiones, como en las proximidades de la población de Viloria, el pino silvestre aparece mezclado con el quejigo (Quercus faginea) o alguna otra quercínea. La otra mitad de la superficie arbolada la ocupan formaciones de frondosas o mezclas de éstas, con las características explicadas para la ZEC, así como las sucesivas etapas de degradación propias de estos ecosistemas, incluyendo diversos tipos de lastonares, herbazales y brezales.

Por su parte, el uso secular de los manantiales salinos y de las infraestructuras para la obtención de la sal del Valle Salado ha proporcionado comunidades de plantas halonitrófilas anuales propias de enclaves salinos considerados de elevada especificidad y rareza. Pero es sin duda la flora especializada halófila la más característica del Valle Salado, donde tiene cabida el singular grupo florístico halófito disyunto, con una distribución puntual ligada al factor ecológico de la salinidad. Cabe distinguir varios ambientes: las "mueras" o manantiales salobres y su remedo artificial, las "eras". Estos ambientes presentan una flora muy especializada, cuyo desarrollo máximo se da en primavera. Por su cercanía a los manantiales salinos, es la zona de cabecera, situada entre los manantiales de la Muera, Santa Engracia y del Pico, la que mantiene una mayor densidad de especies halófitas. Destacan las colonias de plantas efímeras como Frankenia pulverulenta, cuyas poblaciones en el Diapiro de Añana constituyen la única representación en la Comunidad Autónoma e Hymenolobus procumbens. Con ellas crecen Spergularia marina, Plantago coronopus y Hordeum marinum.

En el entorno de los manantiales de muera se forman pequeñas explanadas que mantienen cierta humedad edáfica. Sin embargo, con la llegada del verano, el suelo se endurece y convierte en una reseca y dura costra blanquecina. En estas condiciones extremas encontramos Parapholis incurva, Plantago coronopus, Hordeum marinum y Puccinellia fasciculata.

A la vera de los arroyos de aguas salobres se asienta el juncal halófito compuesto por Juncus acutus, Spergularia marina, Plantago coronopus, Atriplex prostrata, Puccinellia fasciculata y Hordeum marinum. Parte de estas plantas han sido afectadas de manera importante por el tránsito de maquinaria y movimientos de tierras asociados a las obras de recuperación del Valle Salado, tal como consta en el informe de seguimiento ambiental correspondiente al ciclo hidrológico 2011-2012.

Además de estas especies, muchas otras no estrictamente halófilas viven en el entorno de las eras, como la invasora espadaña (Typha domingensis) y la hierba meona (Lepidium latifolium). Se cita también Aster squamatus, especie centro y suramericana, introducida e invasora de humedales salobres europeos, si bien en Añana no es aún abundante.

En los pozos de agua dulce se encuentran Chara sp. y Spyrogira sp, y en el río salino, más abundante conforme aumenta la materia orgánica disuelta, Clorofila filamentosa y Macroalga clorofila. Destacar a Dunaliella salina como representante de este género de microalgas halotolerantes. En las eras aparecen briófitos como Bryum argenteum, B. barnesii y Funaria hygrometrica. La única planta estrictamente acuática (hidrófito) encontrada en las salinas es el carófito Tolypella glomerata, en un pozo abandonado en las proximidades del manantial de Santa Engracia. Se trata de un carófito propio de aguas con elevado grado de salinidad que ha desaparecido al modificar el pozo donde se encontraba en la fase de restauración de algunas granjas salineras de esa zona.