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Bases

I. Clave estratégica: análisis de las causas de ruptura de la convivencia

Las causas culturales, educativas y de actitud personal o colectiva que propician conflictos de ruptura de la convivencia se pueden concentrar en torno a cuatro grandes núcleos: el dogmatismo, el fatalismo, el maniqueísmo y el sectarismo. Cuatro paradigmas que se alojan discretamente tanto en la cultura social como en la mentalidad personal. Su característica común es que normalizan el recurso a la imposición, la violencia, la conculcación de derechos humanos o al uso de medios no éticos

  • El dogmatismo. Equivale a sentirse con toda la razón y creerse dueño de toda la verdad. Esta percepción de “seguridad” es condición necesaria para legitimar el uso de medios no éticos y atreverse a emplearlos. El dogmatismo se cultiva y desarrolla gracias a una insuficiente conciencia de limitación.
  • El fatalismo. Es un enfoque fundamentalmente víctimista que impide ver otras opciones que no sean la impositiva. El recurso a la violencia se justifica, en el “no hay otra alternativa” y en el “además, lo que hacen ellos es peor”. Se asienta en la incapacidad de identificar las oportunidades en medio de las dificultades.
  • El maniqueísmo. Reduce los problemas a una dicotomía previa que inhibe la responsabilidad de elegir en conciencia. Una demagogia de riesgo que habilita el “todo vale” y reduce al adversario a una “imagen de enemigo”. El maniqueísmo se despliega en medio de una débil profundización de la conciencia ética.
  • Sectarismo. Representa la defensa colectiva e intransigente de una idea a la que dotamos de un valor superior a los derechos humanos. Reduce al otro a una etiqueta. Suscita procesos de deshumanización e, incluso, de embrutecimiento. Se apoya en una deficiente interiorización del valor mayor de la dignidad humana.

La prevención de conflictos destructivos, vulneraciones de derechos humanos y fenómenos de violencia, ya sea política, sectaria, clasista, racista, sexista, interétnica o interreligiosa, está directamente relacionada con la respuesta a estas cuatro causas de ruptura de la convivencia. La alternativa preventiva consiste en promover, de forma sencilla, sostenida y complementada desde distintos ámbitos, pilares alternativos para la convivencia.

II. Un hito en el proceso: un compromiso para el futuro

A partir de este diagnóstico, el Gobierno Vasco se propone desarrollar un proyecto socio-educativo que desarrolle cuatro grandes líneas de contenido en materia de convivencia. Concretamente la aplicación de las cuatro reglas básicas —restar, sumar, dividir y multiplicar— en materia de convivencia.

  • La pedagogía de la limitación. Convivir es aceptar que nuestras perspectivas son siempre incompletas. Para entender este imperativo de realidad es necesario impulsar la experiencia educadora de la aceptación de la limitación de la condición humana. Significa tomar conciencia de que todos y cada uno de los seres humanos somos limitados y precisamente por ello, ni tenemos toda la razón, ni lo podemos todo, ni podemos acceder a poseer toda la verdad.
  • La pedagogía del valor positivo. Convivir es aprender a promover las oportunidades entre las dificultades. Para este aprendizaje es fundamental promover la experiencia educadora del valor positivo. Esta experiencia nos permite descubrir que siempre puede encontrarse una alternativa mejor que el fatalismo, la desesperación y el recurso a medios no éticos.
  • La pedagogía de la conciencia ética. Convivir es asumir nuestra responsabilidad ética en cada circunstancia. Implica promover la experiencia educadora de profundización en la conciencia ética personal. Somos más que un mero impulso de dogmatismo, ira, agresividad, miedo, egoísmo… porque tenemos uso de razón y capacidad de elegir con sentido ético.
  • La pedagogía de la dignidad humana. Convivir es comprender el valor superior del respeto a la dignidad humana. Promover la experiencia educadora de la dignidad humana y de los derechos humanos. Todos los seres humanos somos merecedores de respeto y sujetos de derechos. Cada persona es más que cualquier etiqueta o reducción de Sí misma. Esta conciencia es definitiva para una convivencia civilizada.

Sobre la base de estos contenidos, el Plan de Paz y Convivencia 2013-16 define un Compromiso Socio-Educativo por la Convivencia. Se trata de una propuesta de bases de educación universal en derechos humanos frente al sexismo, la xenofobia, el racismo o la violencia en cualquiera de sus manifestaciones. Todos somos agentes socio-educativos. Trabajar social, política e institucionalmente por una cultura de convivencia y prevención de la violencia y los conflictos destructivos, requiere ponerse de acuerdo en unas bases mínimas cuya potencialidad puede ser desarrollada con libertad y de modo plural y creativo.

III. Objetivos

  • Hacer prevención de la violencia en cualquiera de sus manifestaciones, promoviendo la educación en el compromiso con la protección universal de los derechos humanos.
  • Compartir de un modo amplio y plural un compromiso socio-educativo básico para una cultura de paz, convivencia y encuentro social basados en la dignidad humana y la educación en los derechos humanos.

IV. Criterios

En el ámbito de la Educación formal:

  • Impulsar una cooperación fundamentada en el respeto a la autonomía de los centros y de los educadores, canalizada mediante el diálogo con los agentes de la comunidad educativa y orientada a propiciar los más amplios consensos.
  • Promover la sinergia y la comunidad de aprendizaje entre los agentes educativos, los ayuntamientos y representantes de la sociedad civil organizada que actúan en el campo de la educación en derechos humanos y por la convivencia.
  • Dar preferencia a iniciativas educadoras con el alumnado mediante recursos creativos como el cine, el teatro, la literatura, las nuevas tecnologías o los idiomas.
  • En el ámbito de la Juventud, la Cultura y la Educación no formal:
  • Extender entre la juventud herramientas para el tratamiento constructivo de los conflictos de convivencia.
  • Crear un fondo de recursos y aplicaciones creativos y artísticos para una cultura de convivencia y encuentro social.
  • Promover la creatividad, el emprendimiento y la innovación social entre los jóvenes en relación con proyectos de convivencia.
  • En el ámbito de la divulgación y los medios de comunicación públicos:
  • Reforzar una conciencia social crítica frente a la violencia y comprometida con los derechos humanos y los valores de una convivencia democrática.
  • Impulsar un compromiso socio-educativo transversal orientado a hacer posible un proceso de encuentro social.
  • Promover una dinámica de sinergia con los medios de comunicación y especialmente con el ente público EITB para establecer ámbitos de cooperación con proyección práctica y de utilidad social.
Fecha de última modificación: 21/07/2015