Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda

Ruido

El ruido puede definirse como “un sonido no deseado”. En su sentido físico el ruido es un sonido y son las circunstancias subjetivas de los receptores las que determinan la calificación de ruido.

La Resolución del Consejo de las Comunidades Europeas de 17 de mayo de 1977 define el ruido como un conjunto de sonidos que adquieren para el hombre un carácter afectivo desagradable más o menos inadmisible a causa sobre todo de las molestias, la fatiga, la perturbación y en su caso el dolor que produce.

El ruido en definitiva es una mezcla compleja de sonidos con frecuencias fundamentales diferentes. En un sentido amplio puede considerarse ruido cualquier sonido que interfiere en alguna actividad humana.

El contenido subjetivo de la molestia ha frenado el desarrollo de una teoría general frente al ruido que pudiera aplicarse universalmente a cualquier situación de diseño, por lo que en cualquier elaboración de normativa se deberá tener en cuenta tanto la presión sonora como el receptor.

Normalmente soportamos mejor los ruidos de nivel continuo, frente a aquellos que sufren alteraciones de nivel u otras alteraciones físicas (cambio de frecuencias), que normalmente suelen ser más molestos.

Se considera ruido ambiental el producido por los focos de ruido presentes en el medio exterior o aquéllos que inciden en receptores sensibles al ruido debido a una propagación del sonido por el medio exterior. Desde este punto de vista los principales focos de ruido son las infraestructuras del transporte, la industria y el medio urbano. Además existen otros focos menos relevantes por su incidencia o su reciente aparición.

La molestia que originan estos focos es función de diferentes factores:

  • tipo de foco
  • situación nueva o existente
  • niveles de ruido en el entorno
  • sensibilidad al ruido de los receptores (usos del suelo)
  • características del ruido
  • periodo del día en el que se produce (día, noche, ...)
  • días laborables o festivos
  • etc.

Los focos de ruido ambiental, transporte e instalaciones industriales, son cada vez fuente de mayores quejas, que en principio se deben resolver estableciendo criterios únicos para su valoración, evitando los frecuentes problemas de numerosos valores para caracterizar una misma instalación o foco. A esta problemática se debería añadir la de la calidad acústica en la edificación, que resuelva las crecientes quejas de la población sobre los problemas propios de los edificios (falta de aislamiento, ruido de instalaciones, ...) 

Focos de ruido ambiental
Transporte Carreteras
Ferrocarriles
Aeropuertos
Industria Plantas industriales
Máquinas
Medio urbano Tráfico
Talleres
Zonas de ocio nocturno
Obras
Aparcamientos
Otros Vehículos de motor para deporte/ocio: Karts, motos, motos de agua, ultraligeros, etc.
Fiestas y festivales
Zonas comerciales

 

El ruido puede producir efectos de diferentes tipos:

  • Efectos fisiológicos (deterioro de la audición).
  • Efectos psicológicos (interferencias en la comunicación, así como en el descanso y en el sueño).
  • Efectos en el trabajo.
  • Efectos subjetivos (molestias e irritación).
  • Efectos directos sobre la salud.
Efectos del ruido ambiental
Efectos Naturaleza de los ruidos (ejemplos) Impresión subjetiva Nivel dBA  Posibilidad de conversación  Lugares que presentan estos niveles

Pérdida de capacidad auditiva

Sordera

Turborreactor

Perforador neumático de obras

Bocina de coche (a 10 m)

Dolor

Sordera

 130  Imposible  

Pista de aeropuerto

Talleres extremadamente ruidosos

Ruido insorportable  120
Doloroso  110

Motos sin silenciador

Grito (a 3 m)

Niños jugando

Ruido muy penoso    100  Gritando 

Disc jockey

Talleres ruidosos

Discotecas

Interior pub

 

Diferentes grados de molestias

Disconfort

     
 90
 80  Difícil

Talleres normales

Interior bar

Extractor de humos (a 1 m)

Lavadora

Despertador

Ronquidos

Ambiente soportable   70  Hablando fuerte 

Tráfico urbano intenso

Sala con TV

Grandes superficies

Oficinas con mecanografía

 60
Ruido normal    50  Voz normal  

Tráfico urbano bajo

Apartamento ruidoso

Roce ropa

Masticar chicle

Frigorífico (a 1 m)

 40
Grado de confort    30

Parques y jardines

Biblioteca

Aulas escolares

Reloj pulsera

Vuelo de mosquito (a 2 m)

Silencio  20  Voz baja

Estudio grabación

Laboratorio acústica

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Las soluciones de control del ruido se pueden establecer en los siguientes apartados:

  • planeamiento
  • emisión
  • propagación
  • inmisión

Sin duda el primero es un pilar básico para el control del ruido ambiental, ya que como se ha comentado el establecimiento de límites admisibles se plantea en función de usos del suelo. Por este motivo, la introducción del concepto ruido en la elaboración de los planes de ordenación del suelo es básico.

Los otros tres puntos plantean el orden de preferencia en las actuaciones a establecer para reducir los niveles de ruido de cualquier foco. La actuación en la emisión es preferente, ya que el beneficio es general al actuar en la generación del problema. Las posibles soluciones en este apartado estarán directamente ligadas al tipo de foco, ya que tratarán de atenuar la emisión actuando sobre el proceso por el que se genera el ruido: máquinas menos ruidosas, encapsulamientos, silenciosos, reducción de velocidad en vehículos, uso de pavimentos menos ruidosos, etc.

La actuación en la propagación se refiere en general a la colocación de obstáculos que dificulten la propagación del ruido en la dirección en la que existen receptores sensibles afectados por niveles elevados. Son las soluciones de barreras o pantallas acústicas. Otras soluciones se podrían introducir también en este apartado, como el diseño y acondicionamiento de determinadas zonas urbanas para mejorar su calidad acústica.

Por último, la protección en la inmisión es menos eficaz, ya que consiste en el aumento del aislamiento de las fachadas de los edificios afectados, que sólo protegen al local en el que se efectúa la mejora y sólo cuando las ventanas están cerradas.

La selección de la solución más apropiada en cada caso puede estar además condicionada por otro tipo de factores, que también deberán ser tenidos en cuenta: funcionamiento del foco, coste, estética, población protegida, etc.

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