Departamento de Empleo y Políticas Sociales

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La preocupación por conseguir unos niveles razonables de conciliación personal, familiar y laboral es un fenómeno en alza, tanto que ha pasado a un primer plano en las agendas de las administraciones, agentes sociales y empresas ya que la dificultad de conciliar ambos espacios tiene consecuencias mucho más profundas.

Los efectos negativos de la dificultad de conciliar la vida privada y familiar con la laboral repercuten no solo en la calidad de vida de las personas trabajadoras, sino que también afectan a toda la estructura social, y a la economía.

La disminución del índice de natalidad, que se encuentra entre los niveles más bajos de las últimas décadas, el envejecimiento de la población, la disponibilidad de una mano de obra cualificada y productiva o la retención del talento, entre otros factores, se asocian cada vez con más frecuencia a los problemas de conciliación.

Así pues, se hace necesario adaptar nuestra sociedad a las necesidades que impone la conciliación, pero esto no es un asunto que únicamente afecte a las instituciones públicas y a las familias, las empresas no pueden aislarse del medio social en el que operan y por ello tienen una obligación moral en este sentido, pero a la vez tienen un interés económico.

Los problemas de conciliación de la vida personal y familiar afectan negativamente a las empresas, ya que se traducen habitualmente en problemas de salud de sus trabajadores y trabajadoras (estrés o falta de concentración…), desmotivación, absentismo, fuga de talentos… lo que repercute directamente en la productividad.

Las empresas han de asumir el desafío de la conciliación diseñando modelos organizativos que faciliten a sus plantillas recursos para que puedan afrontar sus obligaciones laborales y familiares de forma equilibrada garantizando de esa manera la rentabilidad económica de la organización.

"Cuando se diseñan adecuadamente, unas prácticas efectivas que equilibren el trabajo con la vida personal y familiar pueden incrementar la productividad y el éxito de las empresas, al mismo tiempo que favorecen el compromiso de los empleados y empleadas y su satisfacción personal. Estas prácticas no son tan solo algo correcto que hay que hacer por los empleados – son algo correcto que hay que hacer por la rentabilidad de la organización"

Poelmans y Caligiuri (2008)

Las empresas desempeñan un papel clave en la conciliación familiar y laboral, por ello:

  • Han de facilitar la conciliación familiar y laboral a sus plantillas a través del uso de diferentes medidas orientadas a mejorar la calidad de vida de las personas
  • Han de incorporar nuevas formas de organización del trabajo y gestión del tiempo que permitan compatibilizar la vida laboral y familiar
  • Han de realizar un cambio en la cultura empresarial, incorporando la conciliación como una parte más de la gestión, no sólo desde la óptica de la responsabilidad social, sino también como una estrategia que favorece la motivación del personal, atrae y retiene el talento en las organizaciones, mejora el rendimiento y, por tanto, ayuda a mejorar los objetivos de las empresas, que se convierten en organizaciones más eficientes y rentables.